La Asamblea Nacional citó al ministro de Trabajo para que explicara la situación relacionada con Álvaro Rosero, un excolaborador envuelto en denuncias que han llamado la atención pública y política. En su intervención, el titular de la cartera sostuvo que el tema no constituye una situación de gran escala y que, a su criterio, corresponde más a un manejo administrativo interno.
Sus declaraciones generaron reacciones inmediatas dentro del pleno. Legisladores de distintas bancadas consideraron que la postura del ministro podría minimizar hechos que requieren una revisión detallada y transparente. Algunos asambleístas recordaron que los funcionarios públicos deben rendir cuentas cuando existen dudas sobre procesos internos o posibles irregularidades.
Durante la sesión, varios parlamentarios solicitaron información adicional y pidieron que el Ministerio entregue documentación que permita esclarecer por completo el rol de Rosero y las medidas adoptadas por la institución. También insistieron en que se deben fortalecer los mecanismos de control para evitar futuras controversias.
El ministro afirmó que su institución está cooperando con los organismos de fiscalización y que se atenderán los requerimientos de la Asamblea. No obstante, sus declaraciones sobre la naturaleza del caso continuaron generando debate y críticas entre los presentes.












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